Amor paciente
El amor paciente no irrumpe: germina. Se desliza por lo cotidiano como el agua que, con ternura, cincela la piedra. No busca imponerse ni ocupar un lugar, sino simplemente estar. Ese amor del que habló San Pablo late en lo profundo —ligero y constante— recordándonos que lo verdadero no se apresura, que la plenitud necesita tiempo. Como la arcilla que se deja modelar, el corazón se transforma desde la calma: en el silencio, en lo sencillo, en lo que se entrega sin prisa.
Gres blanco chamotado, esmalte del taller nº48 (azul con aguas) y blanco mate, técnica del pellizco, textura orgánica.






