Divertimento
Lo que mueve la creación es algo primario, dejar que las manos exploren, mezclar, probar, torcer lo habitual hasta que algo nuevo aparece. No busca perfección: busca movimiento, busca formas, busca luces, busca también esa risa silenciosa que surge cuando una idea inesperada cobra forma.
Experimentar es un caos amable, un desorden que despierta. Es mancharse, fallar, acertar sin querer, y disfrutar de cada intento como si fuera una aventura mínima. Es este proceso libre y casi salvaje, donde uno recuerda que la creatividad no se piensa: se forma, se siente, se vive.
Gres blanco chamotado, varios esmaltes del taller, técnica del pellizco.















