Enmusubi
Hay hilos que no se ven y, sin embargo, sostienen el mundo. Son lazos que no necesitan perfección, porque en sus nudos habita la verdad. El destino los entrelaza con paciencia, y en cada encuentro refuerza la unión, como raíces que se buscan bajo tierra hasta reconocerse.
El amor que nace de este vínculo no teme a las grietas ni al paso del tiempo: se nutre de lo frágil para volverse eterno, se hace fuerte en lo imperfecto y encuentra en la entrega su forma más pura.
Gres blanco chamotado, esmalte del taller nº61 (verde marronado con aguas), técnica del pellizco.






