Álex Carnicero

La arcilla recibe lo que no puedo decir, lo que se mueve en silencio dentro de mí. Cada matiz, cada hendidura, guarda pensamientos que flotan y sentimientos que se despliegan sin prisa. Moldear es detener el tiempo, escuchar lo invisible y confiar en que el arte puede sostener aquello que permanece más allá de las palabras.

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Hashioki

Antes de la primera mordida, los palillos descansan y el tiempo se detiene. La comida se vuelve un ritual íntimo: aromas que despiertan recuerdos, sabores que celebran que estamos vivos. Cada bocado es una historia breve, un placer sencillo que abraza el alma.

Y es ahí donde entre un sabor y otro, aparece una calma abrumadora, un momento para disfrutar sin prisa, con uno mismo dejando todo a un lado. A veces, lo más especial está en lo simple.

Gres negro chamotado, esmaltes del taller: nº9 (granate con aguas blancas), nº61 (verde marronado con aguas) y nº4 (brillo multicolor) , técnica del pellizco.