Hashioki
Antes de la primera mordida, los palillos descansan y el tiempo se detiene. La comida se vuelve un ritual íntimo: aromas que despiertan recuerdos, sabores que celebran que estamos vivos. Cada bocado es una historia breve, un placer sencillo que abraza el alma.
Y es ahí donde entre un sabor y otro, aparece una calma abrumadora, un momento para disfrutar sin prisa, con uno mismo dejando todo a un lado. A veces, lo más especial está en lo simple.
Gres negro chamotado, esmaltes del taller: nº9 (granate con aguas blancas), nº61 (verde marronado con aguas) y nº4 (brillo multicolor) , técnica del pellizco.


