Taza frisada
Hay inicios que crecen poco, tiemblan, y acaban por rendirse antes de tiempo. Uno los mira con la mezcla amarga de lo que pudo ser y no fue, como si el mundo murmurara que algunos comienzos están hechos para desmoronarse.
Pero cuando caen, dejan en la tierra un hueco fértil. De ese fracaso, brota otra oportunidad más serena, más viva, más propia. Surgen inicios nuevos que no necesitan imponerse: simplemente florecen. Y así sigue el ciclo, inevitable y hermoso, donde lo que no funcionó prepara el terreno para lo que por fin encuentra su lugar.
Gres blanco chamotado, esmalte del taller, técnica del pellizco.



